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Ocho países elevan presión sobre China ante una eventual ofensiva contra Taiwán ‎

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‎MIAMI.— Un grupo de democracias advierte sobre las consecuencias de alterar por la fuerza la estabilidad en el estrecho de Taiwán, uno de los principales focos de tensión geopolítica en el Indo-Pacífico, aumentando la presión internacional sobre China fuera de Estados Unidos.
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‎El grupo de democracias lo integran
‎Australia, Francia, Alemania, Japón, Nueva Zelanda, Polonia, Corea del Sur y el Reino Unido expresaron en una declaración conjunta su oposición a cualquier cambio unilateral del statu quo, tras reunirse al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York.
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“Hacemos un llamado al diálogo y nos oponemos a cualquier intento unilateral que cambie el statu quo en el Estrecho de Taiwán”, señalaron los representantes de los ocho países.
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‎Para el analista internacional y exdiplomático Luis Zúñiga, el pronunciamiento supone un cambio relevante porque, a su juicio, reduce la percepción de que una eventual crisis por Taiwán sería un asunto circunscrito a Washington y Pekín.
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‎“Durante mucho tiempo podía pensarse que Estados Unidos estaba prácticamente solo en la defensa política y diplomática de Taiwán. Esa percepción comienza a cambiar”, sostuvo.
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‎El posicionamiento coincide con otro pronunciamiento de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur en favor de la paz en el Estrecho y de una mayor participación de Taiwán en organismos internacionales.
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‎China considera a la isla parte de su territorio y no ha renunciado al uso de la fuerza para lograr la reunificación.
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Taiwán, gobernado separadamente desde 1949, mantiene instituciones democráticas, Fuerzas Armadas y un sistema económico propio.
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‎El costo para Pekín según
‎Zúñiga, una eventual ofensiva china tendría consecuencias que irían mucho más allá del terreno militar.
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‎Destaca que Pekín tendría que calcular posibles sanciones, restricciones comerciales y afectaciones a las cadenas de suministro globales, especialmente por su fuerte dependencia del comercio exterior y de las importaciones energéticas.
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‎“Una agresión contra Taiwán tendría repercusiones que trascenderían inmediatamente la región”, afirmó el exdiplomático.
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‎A esos riesgos se suma, según Zúñiga, la experiencia de conflictos recientes, donde drones y sistemas defensivos relativamente económicos han permitido a países más pequeños imponer elevados costos a fuerzas superiores.
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‎El analista también menciona como elemento de incertidumbre las sucesivas destituciones e investigaciones que han alcanzado a altos mandos del Ejército Popular de Liberación.
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‎De acuerdo con Zúñiga, la combinación de riesgos militares, posibles sanciones económicas y una oposición diplomática cada vez más visible puede actuar como factor de disuasión.
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‎El pronunciamiento de las ocho democracias no implica un compromiso militar para defender Taiwán, precisó, pero sí transmite a Pekín que una alteración del statu quo podría provocar una reacción internacional más amplia.
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‎“El mensaje es que una acción unilateral contra Taiwán no sería observada con indiferencia por el resto del mundo”, concluyó.

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